Ruta para visitar el Borneo malayo en 15 días

Nuestro paso por el borneo malayo fue más improvisado de lo esperado. Se nos acababa nuestro visado de un mes en Filipinas y teníamos el siguiente destino semi organizado, íbamos a Indonesia y ya teníamos fechas cerradas para bucear en Komodo. Pero entre país y país nos quedaban quince días que “completar”. Buscando planes descubrimos que desde Manila había vuelos muy baratos a Kota Kinabalu, capital de Sabah, región del borneo malayo. Más adelante entendimos que era uno de los trayectos aéreos más populares entre europeos que necesitaban ampliar su visa filipina…

Así fue que sin haber pensado antes en Borneo como destino en nuestra ruta de seis meses, acabamos en su territorio malayo para aventurarnos en descubrir su naturaleza. Recorrimos en quince días una parte de esta zona de Malasia, con la mochila a cuestas y como siempre, por nuestra cuenta. Como siempre decimos, nos quedamos con ganas de más y por supuesto, no lo vimos todo ; )

Nuestro itinerario resumido en el Borneo Malayo:

– Aterrizamos en Kota Kinabalu.

– Visitamos el Parque del Monte Kinabalu y subimos a su cima.

– Llegamos a Sepilok, visitamos el centro de rehabilitación de orangutanes y pasamos tres días en un campamento a orillas del río Kinabatangan.

– Volamos a Kuching, la ciudad de los gatos.

– Visitamos y pasamos una noche en el Parque Nacional de Bako.

Qué no te puedes perder en Borneo en un viaje de 15 días
1. Subir la cima del Monte Kinabalu.

Nuestro primer plan era llegar al sur de Borneo, a la zona conocida como Sipadan, y bucear en sus arrecifes y disfrutar de sus espectaculares aguas y peces. Pero Luis arrastraba una fuerte infección de oído y necesitaba medicamentos. Así que cambiamos el mar por la montaña.

Aterrizamos en la ciudad de Kota Kinabalu y nos alojamos en un hotel, el Ganang Village Rest House, que a día de hoy dudaríamos si recomendar… Estaba apenas a 1 km del aeropuerto pero justo enfrente de la cárcel… Nada más amanecer cogimos un taxi al centro de la ciudad, a la Plaza Merdeka. Ahí esperábamos a que nuestro “coche-taxi” se llenara y se pusiera en marcha dirección al Monte Kinabalu. A medida que dejábamos la ciudad e íbamos asciendo las colinas, las nubes se convertían en una densa niebla que iba cubriendo prácticamente toda la carretera.

Una vez en la entrada del parque, nuestra intención era pedir información sobre alguna ruta asequible (y económica) a las faldas del monte Kinabalu. No habíamos tenido tiempo para organizar con ninguna agencia en Kota Kinabalu el ascenso a la cima. Teníamos entendido que los cupos eran limitados y que había que tener cerrada la expedición con tiempo. Además de pagar unos 300€ aproximadamente por persona. Nuestra gran sorpresa fue, que al pedir información en el «Visitor Center» del parque, el personal que nos atendió fue muy amable y nos ofreció vacantes que se reservaban a los locales malayos. Así fue que nos animamos a subir al Monte Kinabalu por menos de 120€ por persona. El precio incluía el permiso de acceso al parque, el seguro, el transporte hasta la base, el guía, el alojamiento en el campamento base y tres comidas.

Dormimos cerca de la entrada del parque, a mano derecha en una de las primeras curvas, en el Mountain Rest House. En su día ni aparecía en internet. Era la casa de una familia que contaba con varias habitaciones para alquilar. Tenían un jardín precioso y nos quedamos en una habitación sencilla y amplia. Lo mejor, los bocadillos que nos prepararía la casera.

Subiendo el monte Kinabalu

Subiendo el monte Kinabalu

Empezaríamos el trekking al día siguiente, antes de la salida del sol, a 1800 metros y acabaríamos al mediodía en el campamento base de Laban Rata a 3240 metros de altitud. Fue un ascenso en toda regla, escaleras, cuestas, más escaleras… que siguiendo las indicaciones del guía, yendo paso a paso y con los debidos descansos, conseguimos llegar sin apenas sobresaltos. En Laban Rata, nos alojamos en las cabañas de los malayos, en el llamado Lemain Hut. Las instalaciones eran prácticamente nuevas y tenían hasta buenos y limpios edredones en cada cama. Lo mejor, el restaurante digno de cualquier estación de esquí de los alpes suizos que servía a modo de centro de reunión para todos los que nos preparábamos para la ascensión al día siguiente.

Monte Kinabalu

Recuperando fuerzas en el comedor del monte Kinabalu

El día del ascenso estábamos ya en pie a las 2 de la madrugada. Teníamos que alcanzar la cima justo al amanecer. Fue como una procesión en toda regla. Cumplimos con las expectativas y a las 6h de la mañana estábamos en la cima, a 4095 metros esperando la salida del sol. Fue simplemente impresionante y el esfuerzo tuvo su recompensa.

Cima monte Kinabalu

Simplemente espectacular!!!

Tras las fotos de rigor nos tocó bajar todo lo subido… así que teniendo todo el día por delante, nos plantamos a las 14h de la tarde en la entrada del parque.

Fuimos directos a recuperar fuerzas al restaurante «Panataran», justo enfrente de la entrada y en la misma carretera. Precios populares y buena comida (y lleno de gente local!). Decidimos descansar y quedarnos una noche más en la zona, así que volvimos con nuestra familia del Mountain Rest House a pasar la tarde y a jugar con uno de los nietos.

2. Visitar Sepilok y recorrer el rio Kinabatangan en busca de orangutanes en libertad.

Tras nuestro paso por la montaña, y tras apenas cuatro noches en el borneo malayo, poníamos rumbo al interior. Nos plantamos en la carretera del parque Kinabalu a la espera que pasara el autobús dirección a Sandakan. No parecía tener un horario fijo, así que nos tocaba esperar y cruzar los dedos… Finalmente llegó nuestro autobús y tras 5 horas llegamos a Sepilok. Fue un trayecto agridulce. Porque a medida que íbamos adentrándonos en la jungla, veíamos como ésta desaparecía para dejar paso a las plantaciones de palma. Fue una imagen devastadora, kilómetros y kilómetros, que se perdían en el horizonte y donde ya no alcanzaba la vista, de plantaciones de palmeras de palma que habían sustituido a árboles milenarios…

En Sepilok nos alojamos en el centro base de Uncle Tan, en las cercanías del centro de rehabilitación de orangutanes, fundado en 1964. Una habitación doble con baño privado y con comidas incluidas a los dos nos costó 116 ringits (24€). Pasaríamos lo noche aquí ultimando los detalles de nuestra pequeña expedición en el río Kinabatangan, en plena jungla. Tres días y dos noches en medio de la jungla, en busca de orangutanes en libertad. Nuestro tour con Uncle tan nos saldría por 488 ringits por persona (100€ aprox.) todo incluido, transporte, alojamiento, servicio de guía y comida. Sólo a pagar extra si queríamos alquilar botas de agua (recomendable por el barro!) y las bebidas.

Al día siguiente visitamos a primera hora el centro de rehabilitación de orangutanes, una visita introductoria para conocer algún detalle más de estos fascinantes animales.

Recorriendo el centro de rehabilitación de orangutanes…

Al mediodía nos llevaban en furgoneta a las orillas del río, para subirnos a una barquita de madera que tras una hora nos dejaría en nuestro campamento. Habíamos llegado sanos y salvos y no podía ser más auténtico. Nos dieron la bienvenida, nos presentaron a los guías, nos dieron las pautas correspondientes y nos explicaron los horarios y actividades. Al caer la noche, daríamos nuestro primer paseo en barca con uno de los guías para disfrutar del silencioso y oscuro río en busca de fauna en libertad.

El segundo día en el campamento madrugamos para irnos con el guía Aim en busca de un orangután que habían visto el día anterior. Corrimos cuanto nos dejó el motor de la lancha y ahí lo vimos, en el mismo árbol! Tuvimos mucha suerte! El resto del día seguimos con la dinámica de los paseos en barca por el río, caminatas por la jungla con explicaciones de los guías e incluso un pequeño trekking nocturno.

navegando por el río Kinabatangan

En busca de orangutanes en libertad

A la mañana de nuestro tercer día en el campamento, hacíamos recopilación de todo lo que habíamos visto con los guías y nos subíamos a la barca para despedirnos de nuestro campamento y guías. Fue toda una experiencia en el corazón de Borneo.

Ni os penséis no alquilar botas de agua!

Ni os penséis no alquilar botas de agua!

Volvimos a Sepilok al centro base de Uncle Tan, y como nos gusta tomarnos las cosas con calma, decidimos pasar una noche más aquí.

Tras despertarnos en Uncle Tan, visitamos a primera hora el centro de rehabilitación de los sunbears, los osos más pequeños de Asia. Ahí tuvimos oportunidad de conocer a su fundador, el Doctor Wong, y conocer de primera mano esta particular especie tan amenazada en Borneo.

A la tarde nos tocaba sentarnos en la rotonda de la carretera principal a esperar el autobús de vuelta a la ciudad de Kota Kinabalu.

Llegamos de noche a la ciudad y nos alojamos pegados a la estación del norte de la ciudad, en el motel Century Hotel, barato, algo sórdido y con olor a humo en todas sus habitaciones. Para variar, era una alojamiento estratégico para así a primera hora de la mañana coger autobús al aeropuerto. Aquí poníamos fin a nuestro paso por la región de Sabah.

3. Volar a la región de Sarawak y visitar la ciudad de Kuching.

Encontramos vuelos de Kota Kinabalu a la ciudad de Kuching con airasia por apenas 15€ cada uno… Así que nos pareció un buen plan ir al oeste de borneo, conocer esa ciudad y explorar algún parque nacional más.

Los dos primeros días en Kuching nos alojamos en The Radioman. Una guesthouse muy bien ubicada cerca del paseo principal y con mucho encanto. Fue todo un acierto. Estos días nos dedicamos a ser algo más urbanitas. Caminamos y paseamos, recorriendo el waterfront, fotografiamos el templo Tua Pek Kong de 1843 ubicado en una rotonda cercana, nos perdimos por el “open air market” y su zona de graffitis, descubrimos su pequeña “Chinatown” y “Little India”, visitamos la importante mezquita Kuching City Mosque, llegamos hasta la entrada del fuerte Margherita… incluso hicimos freakadas como visitar el jardín botánico, el “orchid garden” y el museo dedicado a los gatos en las afueras de la ciudad. Hay que decir también que entre tanto caminar, nos perdimos por una zona residencial llena de edificios gubernamentales que nos hacían pensar que habíamos dejado Malasia por un momento…

Kuching y sus contrastes

Callejeando por Kuching

La zona que más nos gusto de Kuching fue aquella que rodeaba los viejos juzgados, ahora reconvertido en un centro cultural y con un magnífico restaurante idéntico al China house que descubrimos en Georgetown, en la isla malaya de Penang. Los alrededores de esta zona estaban repletos de comercios, antiguas casas chinas, de edificios del gobierno reconvertidos en museos, y de pequeñas cafeterías y restaurantes con mucho encanto.

Aprovechamos estos dos días para recuperar fuerzas, comer bien y cerrar los detalles para llegar al Parque Nacional de Bako, nuestra siguiente parada en el borneo malayo.

4. Visitar el Bako National Park.

En nuestro hotelito en Kuching ofrecían paquetes para visitar Bako con todo organizado. No era excesivamente caro, pero como siempre, decidimos llegar por nuestra cuenta. Así que cogimos el autobús público nº1 (o también se puede el nº5) justo en la calle principal junto al paseo principal. Por apenas 3’5 ringits (0’75€) por persona y en una hora estábamos en el muelle del río esperando a que la marea subiera para poder salir. En las taquillas del muelle nos registramos y pagamos las correspondientes tasas. Fueron 20 ringits (4€ aprox.) por persona por acceso al parque y 20 ringits por persona por trayecto en barco para llegar hasta el parque nacional. Tuvimos que esperar una hora y media hasta que el lanchero nos indicó que ya podíamos subir a la barca y que la marea nos acompañaría.

Bako National Park

Llegando al parque nacional de Bako

Al parque se puede ir en un día y volver. Nosotros quisimos pasar la noche ahí y dormimos en uno de los barracones del campamento. Reservamos nuestro alojamiento a través de la web del gobierno malayo que gestiona los parques. Las instalaciones están muy bien y nada más llegar a la entrada del parque, en el edificio principal, el personal te obliga a registrar tu entrada y a indicar en que barco querrás volver.

Nuestras cabañas en el Bako

Nuestras cabañas en el Bako

Existen varios senderos que recorren el parque, uno puede hacerlo por su cuenta o contratar un servicio de guía. Nosotros el primer día en Bako hicimos el Trail 3 de apenas 45 min que recorría la playa y el trail 2 con un bonito mirador. El trail 7 lo dejamos para el segundo día, empezamos a las 8’30h de la mañana y regresamos a las 12.15h del mediodía. Fue un recorrido digamos de dificultad media, en el que confesamos que no habíamos tenido antes esa sensación de tanta humedad y que a veces hacía que nos faltara la respiración. Pudimos ver diferentes tipos de monos, aves, serpientes… y los que nos llamó más la atención, fueron los jabalíes bigotudos que rondaban las instalaciones principales.

Bako y su densa jungla

Bako y su densa jungla

5… Vuelta a Kuching y últimos días en Borneo … 

Dejamos Bako y cogimos el último barco del día, a las 3pm para volver de nuevo a Kuching. Con el autobús de línea volvimos a nuestro hotelito Radioman, con la mala sorpresa de ver como no nos habían guardado la habitación… Estuvimos recorriendo la zona buscando donde quedarnos hasta que encontramos habitación cerca de la popular rotonda de los gatos, en el hotelito “My place”. Las chicas que lo llevaban eran muy agradables y la habitación estaba muy bien. No era tan mona como Radioman, pero cumplía su función. Estábamos en otra zona de la ciudad y podía verse que era más de origen chino. La gente desayunaba café con fideos… El tiempo a nuestra vuelta a Kuching no acompañaba, llovía sin cesar, así que aprovechamos para seguir preparando y recopilando información de nuestro siguiente destino, Indonesia.

Lo mejor de Kuching, el food court lleno de locales que nos recomendaron las chicas de My place, el “Chong Choon Café”, donde pudimos probar el mega café con tres capas de leche condensada y comer hasta que no pudimos más…

De Kuching volamos de nuevo a Kota Kinabalu, de ahí salía nuestro siguiente avión destino Indonesia. Nos tocaba pasar una última noche en Sabah y esta vez en vez de alojarnos en el hotelito carcelario de nuestra llegada, decidimos hacerlo justo en el centro, en la plaza Merdeka, en el Masada Backpackers.

Fueron apenas 15 días en Borneo, en la zona malaya y visitando posiblemente las zonas más populares. Quizás exprimiendo más lo días, o simplemente contando con más días, nos hubiera gustado poder ver otros lugares que nos habían recomendado. Nos quedamos con las ganas de bucear en Sipadan, de descubrir las solitarias playas del norte de Borneo, de ir al Kubah National Park en Sarawak y hacer alguna ruta nocturna para ver las ranas brillantes. Y estando tan cerca, nos faltó cruzar al sultanado de Brunei. Eso si, uno tiene que tener suficientes hojas en el pasaporte, porque entre los sellos propios de entrada y salida de las regiones de Sabah y Sarawak, hay que añadir los de Brunei…

río Kinabatangan

Luis en modo Indiana Jones

Y si nos preguntan si recomendamos Borneo como destino… sin dudarlo!

Si queréis conocer nuestras primeras impresiones tras pisar Borneo y conocer algún detalle más, anécdota o ver otras fotografías, os recomendamos que echéis un vistazo a nuestro POST Diario de viaje: Borneo, pura naturaleza.

Y como siempre, os invitamos a que nos escribáis si estáis organizando vuestro viaje y tenéis alguna duda ; )

 

 

 

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